











La atmósfera del quinto servicio del XII Congreso Centroamericano y del Caribe en Panamá fue una declaración de fe que rompió barreras generacionales y geográficas. El Panama Convention Center, abarrotado por más de 12,000 almas y con representación de los cinco continentes, se transformó en un epicentro de gloria pentecostal. El devocional dio paso a uno de los momentos más significativos de este evento: la participación de la niñez. A través de un despliegue de banderas y dramatizaciones coordinadas por el equipo infantil, se recordó que los niños no son solo el futuro, sino protagonistas del mover actual de Dios. Bajo modelos bíblicos como Samuel, David y Ester, destaca que el éxito de esta generación de relevo no nace en las aulas, sino en las rodillas de padres que siembran la fe no fingida y mantienen encendido el altar familiar cada noche.
La relevancia institucional del servicio se profundizó con los reportes de victoria de lejanas tierras. El pastor Rildo Cueto compartió el avance en la nación de Japón, donde el Evangelio está alcanzando a la juventud nipona y estableciendo nuevos campos blancos en una cultura diametralmente opuesta. Por su parte, la delegación de la India, encabezada por el pastor Sam Jacob y el Secretario Nacional Eappen Ittyl Pulickal, testificó sobre el crecimiento exponencial de la obra en el norte del país, una región de alta complejidad donde ya operan más de 300 iglesias y 500 misioneros. Este bloque misionero subrayó que la Obra no es una organización humana, sino un diseño del cielo que utiliza vasos dispuestos para conquistar “montañas espirituales” a través del poder del Espíritu Santo, reafirmando que el lema de la familia es una profecía de bendición que debe ser resguardada con el temor de Dios.
En Panamá se levanta un ejército de niños, jóvenes y adultos que, bajo la bandera de la sana doctrina, están listos para heredar las naciones y proclamar que Cristo es el único Rey de Reyes.
