El domingo pasado se vivió un emotivo servicio en la Alameda de Lisboa, donde hermanos y asistentes compartieron un tiempo especial en la presencia de Dios, marcado por la adoración, la comunión fraternal y la renovación espiritual.
Durante la reunión, cada momento desarrollado permitió fortalecer la fe de los presentes y recordar que el Señor continúa obrando en cada corazón que decide confiar en Él. La atmósfera espiritual estuvo acompañada de expresiones de gratitud, reflexión y búsqueda sincera de la presencia de Dios.
El mensaje central, titulado «Cuando Dios me llama a la fuente del miedo», llevó a la congregación a meditar en aquellas situaciones que generan incertidumbre o temor, enseñando que Dios muchas veces llama a sus hijos a caminar más allá de sus límites para experimentar Su poder y fidelidad.

A través de la exposición bíblica, se recordó que la fe no significa ausencia de temor, sino la decisión de seguir adelante confiando en el Señor aun cuando el camino parezca incierto. Los asistentes fueron exhortados a depositar sus cargas en Dios y permitir que Él fortalezca sus vidas frente a cualquier desafío.
Asimismo, el servicio dejó una profunda reflexión basada en la promesa de 2 Timoteo 1:7: «Porque Dios no nos ha dado espíritu de temor, sino de poder, de amor y de dominio propio», reafirmando que quienes permanecen cerca del Señor encuentran fortaleza, paz y dirección.
La jornada concluyó con corazones agradecidos por lo que Dios hizo en medio de Su pueblo y por cada vida alcanzada y fortalecida a través de Su presencia.
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