Un día de alegría, fe y victoria se vivió en la obra del Movimiento Misionero Mundial en Brasil, donde veinte hermanos, entre hombres y mujeres, descendieron a las aguas del bautismo como parte de su caminar con Cristo.
Este acto de obediencia representa un momento significativo no solo para quienes fueron bautizados, sino también para sus familias y para toda la Iglesia, que celebra con gratitud a Dios cada vida alcanzada y transformada por el poder de su Palabra.

Un testimonio público de fe
El bautismo en agua constituye una expresión pública de la decisión que cada creyente ha tomado de seguir a Jesucristo. Al descender a las aguas, los hermanos testificaron que desean dejar atrás su antigua manera de vivir para caminar en una vida nueva junto al Señor.
La Palabra de Dios enseña en Romanos 6:4 (RVR1960):
“Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.”

De esta manera, el bautismo refleja una profunda verdad espiritual: entrar en las aguas representa morir al antiguo modo de vivir; ser sumergido simboliza la sepultura del viejo hombre; y salir de las aguas representa levantarse a una nueva vida en Cristo.
Una victoria que alcanza a las familias
La decisión de estos veinte hermanos también representa un impacto para sus hogares y familias. Cada vida que responde al llamado de Dios se convierte en un testimonio de la obra transformadora del Evangelio y en una oportunidad para que otros conozcan el amor y el poder de Jesucristo.
Como Iglesia, nos gozamos por esta victoria y damos toda la gloria a Dios, reconociendo que es Él quien llama, transforma y añade nuevas vidas a su pueblo.

Brasil avanza en la predicación del Evangelio
La ceremonia fue dirigida por el supervisor del Bloque B, Rev. Joel Francisco Verástegui Del Águila, acompañado por el grupo de presbíteros y pastores que desarrollan su labor ministerial en esta parte de Brasil.
A través de su trabajo constante, la obra del Movimiento Misionero Mundial continúa avanzando en esta gran nación, llevando el mensaje de salvación y proclamando la Palabra de Dios en diferentes lugares.

Cada bautismo representa una evidencia de que el Evangelio continúa dando fruto y que nuevas vidas están tomando la decisión de caminar con Cristo.
Veinte vidas, una decisión de fe y un solo propósito: vivir para Cristo. La Iglesia celebra esta gran victoria y eleva su gratitud al Señor por lo que Él sigue haciendo en Brasil.
Si quieres saber más de nosotros da clic aquí







