Una obra que nace con propósito eterno
Polonia se convierte en escenario de una nueva expresión del avance misionero del Movimiento Misionero Mundial. La inauguración de esta obra representa un motivo de gozo y gratitud, y renueva el compromiso de anunciar a Jesucristo en lugares donde aún hay vidas que necesitan conocer el poder transformador del Evangelio.
Desde distintas ciudades del país, los hermanos se reunieron con un mismo sentir: adorar a Cristo, exaltar su nombre y permanecer firmes en su presencia. Más que una celebración, este encuentro reafirmó la visión de una Iglesia dispuesta a llevar el mensaje de salvación más allá de sus fronteras.

Un llamado que exige fe y obediencia
La gloriosa ocasión contó con la visita del supervisor del Bloque C, Rev. Enmanuel Garzón, quien acompañó a los hermanos en este momento significativo para el desarrollo de la obra en territorio polaco.
Durante la ministración de la Palabra de Dios, se recordó una verdad fundamental del servicio cristiano: cuando el Señor llama a predicar su Evangelio, también sostiene y capacita a quienes responden a su voluntad. La confianza no descansa en las capacidades humanas, sino en la presencia de Dios, que guía los pasos y da las palabras necesarias para cumplir su propósito.

Este mensaje cobra especial relevancia en el campo misionero, donde la fe, la perseverancia y la dependencia del Señor son esenciales para afrontar nuevos desafíos y mantener vivo el compromiso de alcanzar a quienes todavía no conocen a Jesucristo.
Varsovia, un nuevo desafío misionero
En el marco de esta victoria, se destacó que Eliezer Hernández estará sirviendo como colaborador en la ciudad de Varsovia. Su participación representa una oportunidad para contribuir al fortalecimiento de la obra y al anuncio del Evangelio en la capital polaca.
La Iglesia acompaña esta labor con sus oraciones, pidiendo al Señor que lo fortalezca, lo guíe y lo use para alcanzar nuevas vidas. Cada paso en este campo misionero recuerda que la expansión del Reino requiere disposición para servir y una confianza permanente en Aquel que hace posible la obra.
Una misión que continúa
La inauguración de la obra en Polonia constituye un motivo para renovar las oraciones por los hermanos, por el desarrollo de la labor evangelizadora y por cada persona que aún necesita experimentar el amor de Dios.
La visión permanece firme: que Jesucristo sea anunciado, que nuevas vidas sean alcanzadas y que la obra continúe creciendo para la gloria de su nombre.

¡Polonia para Cristo! Una nueva puerta se abre para el Evangelio y, con ella, se renueva la esperanza de que la Palabra de Dios siga alcanzando corazones en Europa y hasta lo último de la tierra.
Que toda la gloria sea para nuestro Señor Jesucristo, quien continúa abriendo puertas para la extensión de su Reino.





