La Convención Nacional del Movimiento Misionero Mundial (MMM) en la República Dominicana inició este jueves 23 de abril, congregando a cientos de creyentes bajo el lema: “Familia, ¡Dios está con nosotros y no nos abandonará!”, y se desarrollará hasta el sábado 25 en un ambiente de profunda reflexión espiritual.
El mensaje central estuvo a cargo del Rev. Rubén Concepción, quien, basado en 1 de Reyes 8:54-57, enfatizó que todo propósito de Dios tiene un inicio y, sin duda, se lleva a cabo conforme a su perfecta voluntad. En ese sentido, afirmó con firmeza que nadie puede detener el cumplimiento de los planes divinos.
Durante su exposición, recordó que el Dios de pacto es también Dios de promesa, destacando cómo el Señor cumplió lo prometido a David, reafirmando así su fidelidad a lo largo de la historia bíblica. Asimismo, señaló que “la transición de Dios no es para provocar crisis, sino para consolidar”, invitando a la iglesia a confiar en los procesos divinos.
Uno de los puntos más relevantes del mensaje fue la reflexión sobre la dependencia de la presencia de Dios por encima de las estructuras. “No es el edificio lo que sostiene al pueblo, sino su presencia”, expresó, marcando una clara diferencia entre presencia y manifestaciones. En esa línea, exhortó a los creyentes a anhelar más la presencia de Dios que experiencias momentáneas.
El predicador también advirtió sobre el peligro de una fe basada en apariencias, comparándola con “una casa hermosa por fuera, pero vacía por dentro”, insistiendo en que lo que hace especial al pueblo de Dios no es el templo, sino la presencia divina en medio de ellos.
En otro momento, resaltó la importancia de la memoria espiritual, afirmando que “un pueblo que olvida lo que Dios hizo en el pasado, pierde dirección en el presente”. Subrayó que la fe de la iglesia no se sostiene en emociones, sino en las obras que Dios ya ha realizado a lo largo de la historia.
El Rev. Concepción recorrió episodios bíblicos clave, recordando cómo Dios estuvo con Abraham en la promesa, con Moisés en la liberación y con Israel en el desierto, asegurando que ese mismo Dios permanece con su pueblo en la actualidad.
Finalmente, animó a los asistentes a perseverar en medio de las dificultades, destacando que aunque el camino no es fácil, la victoria no depende de la fuerza humana, sino de la obediencia a Dios. “Lo más importante no es lo que Dios da, sino que Dios esté con nosotros”, concluyó.
La jornada inaugural dejó un llamado claro a fortalecer la fe, valorar la presencia de Dios y confiar en que Él cumplirá cada una de sus promesas en el tiempo perfecto.






