






La segunda convocatoria de la Convención Nacional Perú 2026, celebrada en el Estadio de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, reafirmo el mensaje de esperanza que la Obra proclama para las familias peruanas. Bajo un ambiente que reflejaba el fervor de los miles de asistentes, el recinto deportivo se transformó en un escenario donde la adoración preparó el corazón de la Iglesia para el resto del programa como parte del culto a Dios. El desarrollo de este servicio se destaca la unidad y organización de las delegaciones provenientes de todo el país, quienes se congregaron con la certeza de que el fundamento del hogar no reside en sistemas humanos, sino en el señorío de Jesucristo.
La disertación de la Palabra de Dios estuvo a cargo del Rev. Marcos Salgado, Supervisor de la obra en Canadá, quien bajo el tema “Dios tiene un propósito con tu familia”, desglosó un testimonio de vida que conmovió los corazones de la congregación. El expositor enfatizó que el propósito divino no está condicionado por el entorno en el que el hombre llega al mundo, relatando cómo el poder de Dios lo rescató de un pasado marcado por el abandono, la delincuencia juvenil y la cárcel en su natal Costa Rica. Con una fe inamovible, el Rev. Salgado compartió que, tras ser rechazado por su propio entorno familiar debido a su conversión, la perseverancia en el altar familiar permitió que su madre, su bisabuela de casi cien años y toda su familia se rindieran finalmente a los pies del Salvador.
Resulta propio resaltar que el mensaje culminó con un solemne llamado a la sanidad del alma y a la continuidad de los valores bíblicos frente a las ideologías que asedian la sociedad contemporánea. El altar fue testigo de una escena de profunda ministración, donde padres e hijos corrieron a entregarse a Dios, reconociendo que cada hogar es un diseño divino y estratégico para la expansión del Reino. El mensaje de este segundo servicio deja una lección de victoria sobre cualquier vicisitud del pasado, reafirmando que el Movimiento Misionero Mundial avanza con la firme convicción de que, mientras Cristo reine en el hogar, no habrá tormenta que logre derribar la casa edificada sobre la Roca que es Jesucristo.
