La adoración une a las naciones en el inicio del cuarto servicio del VI Congreso Sudamericano

Con cánticos, oración y la lectura de la Palabra de Dios, el servicio devocional del viernes por la mañana preparó el corazón de miles de creyentes reunidos en Santa Cruz de la Sierra para continuar viviendo la bendición del VI Congreso Sudamericano del Movimiento Misionero Mundial.

SANTA CRUZ, Bolivia.— Una atmósfera de profunda reverencia, alabanza y adoración marcó el inicio del cuarto servicio del VI Congreso Sudamericano del Movimiento Misionero Mundial. Desde las primeras horas de este viernes, miles de creyentes provenientes de distintas naciones se congregaron en el Centro de Convenciones Sonilum Arena para participar del servicio devocional, donde la presencia de Dios se hizo palpable en medio de la congregación.

La jornada comenzó con momentos de oración, la lectura de la Palabra de Dios y la entonación de himnos congregacionales y coros que motivaron a la Iglesia a exaltar el nombre del Señor con un mismo sentir. Cada intervención fortaleció el ambiente espiritual que caracteriza este encuentro continental, preparando a los asistentes para recibir el mensaje de la jornada.

La iglesia unida alabando en amor y fe al Señor Jesucristo.

El devocional fue dirigido por la delegación del Movimiento Misionero Mundial de Colombia, cuyos hermanos condujeron este tiempo de comunión con solemnidad y fervor, ministrando a las diferentes delegaciones que se dieron cita en el recinto. La participación colombiana reflejó el espíritu de unidad que distingue al congreso, donde cada nación aporta sus dones para la edificación del cuerpo de Cristo.

A medida que avanzaba la mañana, continuaban llegando delegaciones y hermanos procedentes de diversos países de Sudamérica y de otras regiones del mundo, llenando el Sonilum Arena de expresiones de gozo, abrazos fraternales y expectativas por lo que Dios seguirá haciendo durante los días restantes del congreso.

La alabanza estuvo a cargo del grupo de alabanza de Colombia.

La confraternidad entre pueblos volvió a ser uno de los aspectos más destacados del encuentro. Banderas de diferentes naciones, saludos entre hermanos de distintos idiomas y culturas, y un mismo propósito de adorar al Señor evidenciaron la unidad que el Evangelio produce entre quienes comparten una misma fe.

El VI Congreso Sudamericano continúa desarrollándose en un ambiente de renovación espiritual y comunión cristiana, donde cada servicio fortalece la vida de la Iglesia y confirma el propósito de reunir a miles de creyentes para exaltar a Jesucristo, fortalecer la obra misionera y afirmar el compromiso de seguir anunciando el mensaje de salvación hasta lo último de la tierra.

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