SANTA CRUZ, BOLIVIA.– La segunda jornada del VI Congreso Sudamericano del Movimiento Misionero Mundial comenzó con un emotivo servicio devocional, en el que la alabanza, la adoración y la meditación en la Palabra de Dios prepararon el corazón de los miles de asistentes para una nueva jornada de bendición espiritual.
Desde las primeras horas de la mañana, el auditorio se llenó de un ambiente de reverencia y gozo. Delegaciones provenientes de Sudamérica, junto a representantes de otras naciones del continente y de diferentes partes del mundo, participaron con entusiasmo en este tiempo de comunión, evidenciando la unidad que caracteriza a la obra misionera del Movimiento Misionero Mundial.

Los himnos congregacionales, interpretados al unísono por la multitud, y los coros especiales elevaron un cántico de adoración que envolvió el recinto en un clima de profunda gratitud y entrega al Señor. Cada melodía fue acompañada por expresiones de júbilo, oración y alabanza, reflejando el anhelo de la Iglesia por buscar la presencia de Dios antes del inicio de las actividades principales del congreso.
La lectura devocional ocupó un lugar central durante el servicio, llevando un mensaje de exhortación y fortaleza espiritual para las diferentes delegaciones presentes. La Palabra de Dios ministró la vida de pastores, obreros y creyentes, quienes renovaron su compromiso de continuar anunciando el Evangelio con fidelidad en cada una de las naciones representadas.

Más que un encuentro internacional, el VI Congreso Sudamericano continúa consolidándose como una verdadera fiesta de confraternidad cristiana. Banderas, abrazos y saludos entre hermanos de distintos países reflejan la unidad del cuerpo de Cristo y el propósito común de extender el mensaje de salvación hasta los confines de la tierra.
En cada momento del servicio devocional quedó manifiesta la diversidad cultural reunida en un mismo sentir. Delegaciones de toda Sudamérica compartieron este tiempo de adoración junto a visitantes llegados de otros continentes, demostrando que el Evangelio trasciende fronteras y une a la Iglesia alrededor de una misma fe y una misma esperanza en Jesucristo.

Con este ambiente de comunión y búsqueda espiritual, el VI Congreso Sudamericano continúa desarrollándose como un espacio de renovación, donde miles de creyentes son fortalecidos por la presencia de Dios y preparados para seguir llevando el mensaje de Cristo a las naciones.
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