SANTA CRUZ, Bolivia.— La presencia de Dios volvió a manifestarse de manera especial durante el tercer servicio del VI Congreso Sudamericano del Movimiento Misionero Mundial. En una atmósfera de profunda reverencia, gratitud y adoración, miles de creyentes provenientes de distintos países elevaron una sola voz para exaltar el nombre de Jesucristo en el Centro de Convenciones Sonilum Arena.
La jornada devocional de esta noche estuvo a cargo de la delegación de Chile, que dirigió un programa inspirado en la Palabra de Dios y en la alabanza congregacional. Himnos tradicionales, coros y cánticos de adoración acompañaron el inicio del servicio, llevando a la congregación a experimentar un tiempo de renovación espiritual y comunión con el Señor.

Cada participación fue recibida con gozo por las delegaciones asistentes, que se unieron en un mismo sentir para adorar a Dios, demostrando que, más allá de las diferencias culturales y geográficas, la Iglesia permanece unida por la fe en Jesucristo y el compromiso con la expansión del Evangelio.
La lectura devocional exhortó a los presentes a perseverar en la fidelidad al Señor, manteniendo viva la pasión por la obra misionera y el servicio cristiano. El mensaje bíblico encontró eco en una congregación atenta y reverente, que respondió con alabanzas y expresiones de gratitud por las bendiciones recibidas.

El ambiente de confraternidad también fue uno de los aspectos más destacados de la jornada. Delegaciones de los países sudamericanos compartieron este tiempo de edificación junto con hermanos provenientes de otras regiones del mundo, evidenciando el alcance internacional del Movimiento Misionero Mundial y el cumplimiento de su visión de llevar el Evangelio hasta lo último de la tierra.
Más que un encuentro de naciones, el servicio devocional reflejó la unidad del cuerpo de Cristo. Banderas, idiomas y culturas convergieron en un mismo propósito: glorificar a Dios y fortalecer los vínculos espirituales entre quienes han respondido al llamado de predicar el mensaje de salvación.
Con cada jornada, el VI Congreso Sudamericano continúa escribiendo páginas de bendición y avivamiento. Los servicios devocionales se han convertido en espacios donde la alabanza prepara el corazón de la Iglesia para recibir la dirección del Espíritu Santo, reafirmando que la verdadera unidad nace cuando el pueblo de Dios se reúne para adorarle en espíritu y en verdad.
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