SANTA CRUZ, Bolivia.— En el cuarto servicio del VI Congreso Sudamericano del Movimiento Misionero Mundial, el secretario internacional y director internacional del MMM, Rev. Albert Rivera, compartió un mensaje titulado “Desata el poder de la identidad”, exhortando a la Iglesia a reconocer y defender la identidad que Dios ha otorgado a cada creyente por medio de Jesucristo.
Tomando como base los pasajes de Isaías 53:2 y Efesios 2:19, el expositor explicó que una de las mayores luchas que enfrenta el ser humano es la relacionada con su identidad espiritual. “No hay batalla más despiadada que la batalla de tu identidad”, afirmó, señalando que el enemigo procura sembrar dudas acerca de quiénes somos delante de Dios.

Durante su exposición, recordó que el mismo Señor Jesucristo fue cuestionado acerca de su identidad a lo largo de su ministerio terrenal y que incluso Satanás intentó ponerla en duda durante la tentación en el desierto, como se registra en Mateo 4. Por ello, animó a los creyentes a no desanimarse cuando su fe sea cuestionada por el mundo.
“No te preocupes si cuestionan tu identidad como creyente; también cuestionaron la identidad de Jesús”, expresó el Rev. Rivera, alentando a la Iglesia a mantenerse firme en la verdad del Evangelio sin dejarse influenciar por las opiniones de una sociedad cambiante.

En otro momento del mensaje, reafirmó la doctrina que sostiene el Movimiento Misionero Mundial respecto a la naturaleza de Dios, recordando que la Iglesia cree y proclama al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. “En el Movimiento Misionero Mundial somos trinitarios; afirmamos que hay un Padre, un Hijo y un Espíritu Santo”, declaró, enfatizando la importancia de permanecer fieles a las enseñanzas bíblicas.
Asimismo, destacó que la verdadera identidad del creyente no depende de su origen, condición o aceptación humana, sino de la obra redentora de Cristo. Explicó que quienes han sido alcanzados por la gracia de Dios forman parte de una misma familia espiritual, unida por la sangre de Jesucristo y edificada como pueblo del Señor.

El predicador también recordó las palabras del salmista cuando afirma: “Aunque mi padre y mi madre me dejaran, con todo, Jehová me recogerá”, señalando que Dios recibe como hijos a quienes depositan su confianza en Él, aun cuando hayan experimentado rechazo o abandono.
En la parte final de su mensaje, el Rev. Rivera exhortó a la congregación a vivir conforme a esa identidad celestial, recordando que un verdadero hijo de Dios mantiene una relación cercana con su Padre. “Un verdadero hijo del Señor no es un desconocido de Dios”, afirmó, invitando a los miles de asistentes a fortalecer su comunión con Cristo y a reflejar, con su testimonio, la identidad que han recibido por medio de la salvación.
La enseñanza concluyó con un llamado a permanecer firmes en la fe, seguros de que la identidad en Cristo constituye una de las mayores fortalezas del creyente para enfrentar los desafíos del mundo y cumplir con fidelidad el propósito que Dios ha establecido para su Iglesia.
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