Una iglesia que acompaña
Como parte de esta labor de atención especial en Norte de Santander, representantes del Movimiento Misionero Mundial han recorrido diferentes lugares como Agualasalá, La Parada, El Zulia, Puerto Santander, el aeropuerto y Pamplona, entre otros puntos.
En cada visita se han generado espacios de comunión, oración y acompañamiento, fortaleciendo la fe de los hermanos y recordándoles que no están solos.

Más que recorrer territorios, esta labor busca acercar el corazón de la Iglesia a cada familia, llevando consuelo y renovando la esperanza en Dios.
Una palabra de esperanza para Colombia
El cuerpo de oficiales del Movimiento Misionero Mundial en Colombia continúa desplazándose por diferentes regiones del país, llevando el respaldo de la Obra y una palabra de esperanza.
Esta labor cobra especial significado en un momento de dolor y preocupación para muchas familias afectadas por las recientes situaciones naturales que han golpeado a la nación. Ante estas circunstancias, la Iglesia permanece de pie, intercediendo y confiando en el cuidado y la misericordia de Dios.

Donde hay un hermano, allí estará la Iglesia
Cada visita deja una enseñanza: la misión de la Iglesia no se limita a un templo; también consiste en caminar junto al pueblo, escuchar, servir y acompañar.
Bajo la dirección del Rev. Pablo Castro, Supervisor de la Obra en Colombia, el MMM continúa avanzando con una convicción firme: estar cerca de los hermanos, fortalecer sus vidas y recordarles que, aun en medio de la adversidad, Dios sigue siendo nuestra esperanza.

Colombia necesita oración, y la Iglesia sigue orando. Colombia necesita esperanza, y la Iglesia seguirá llevando el mensaje de Jesucristo.
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