MMM INTERNACIONAL | Juventud de Nueva Zelanda culmina su segunda confraternidad con dos cultos de gloria

La Iglesia del Movimiento Misionero Mundial en Nueva Zelanda cerró su Segunda Confraternidad Juvenil con dos cultos realizados en Wellington y Levin, donde la Palabra de Dios ministró a una nueva generación comprometida con buscar Su presencia.

Dos ciudades, una misma pasión por Dios

Con dos cultos llenos de la presencia de Dios, llegó a su culminación la Segunda Confraternidad Juvenil del Movimiento Misionero Mundial en Nueva Zelanda.

La jornada espiritual se desarrolló en dos escenarios: durante la mañana, los jóvenes se congregaron en Wellington, mientras que por la tarde la celebración continuó en Levin, reuniendo a la juventud en un ambiente de comunión, adoración y búsqueda de Dios.

las localidades en Levin y Wellington fueron bendecidas con el mensaje de la palabra de Dios.

Una palabra que ministró a la juventud

La enseñanza de la Palabra estuvo a cargo del pastor Gerson Caballero, quien llegó desde el ámbito internacional para compartir el mensaje de Dios con los jóvenes de Nueva Zelanda.

Durante ambos cultos, la congregación experimentó momentos especiales de ministración, en los que Dios habló a los corazones y recordó el desafío que tiene esta generación de permanecer firme en la fe y levantarse para Su gloria.

La confraternidad se convirtió así en un espacio para renovar el compromiso de los jóvenes con Cristo y fortalecer su deseo de seguir buscando la presencia de Dios.

La enseñanza de la Palabra estuvo a cargo del pastor Gerson Caballero.

Honrando a nuestros padres

Como parte de esta celebración, también se vivió un momento especial para honrar a los padres, reconociendo su importancia dentro de la familia y su influencia en la formación espiritual de las nuevas generaciones.

Este gesto permitió unir a jóvenes y familias en una jornada donde la fe, la gratitud y la comunión estuvieron presentes.

Una generación que se levanta

La Segunda Confraternidad Juvenil dejó como resultado el desafío de continuar formando una juventud que ame la presencia de Dios, permanezca comprometida con Su Palabra y esté dispuesta a servirle.

Los corazones fueron tocados por le poder de la palabra de Dios.

Los dos cultos marcaron el cierre de esta gran fiesta espiritual, pero también el inicio de un nuevo tiempo para los jóvenes de la iglesia en Nueva Zelanda.

Que Dios continúe bendiciendo, fortaleciendo y usando a la juventud de Nueva Zelanda, levantando una generación que busque Su presencia y viva para Su gloria.

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