Basado en Mateo 28:16-20, el expositor desarrolló el tema “El mandato de Cristo”, enfatizando que la obra misionera no es una iniciativa humana, sino una orden dada por el Señor a su Iglesia para anunciar el Evangelio hasta los confines de la tierra.
Durante su mensaje, recordó que Dios nunca abandona a quienes llama al servicio. “Cuando Dios envía a la obra, no nos deja solos”, afirmó, destacando que el mayor peso de la labor misionera lo lleva el propio Señor, quien acompaña, fortalece y respalda a sus siervos en cada desafío.

Asimismo, animó a los creyentes a desechar los temores que muchas veces impiden responder al llamado de Dios. Señaló que existen ideas equivocadas sobre el campo misionero y aseguró que es falso pensar que quienes sirven al Señor están destinados al abandono o al fracaso. “Dios puede procesarnos, pero no acabarnos”, expresó, recordando que las pruebas forman parte del crecimiento espiritual, pero nunca significan el abandono de Dios.
El Rev. Vergara también afirmó que las promesas del Señor permanecen firmes y se cumplirán en el tiempo establecido, alentando a la Iglesia a confiar plenamente en la fidelidad de Dios y a mantenerse firme en la misión encomendada.

En otro momento de la predicación, exhortó a los asistentes a cuidar la unidad del cuerpo de Cristo, advirtiendo que el odio y la división debilitan el testimonio de la Iglesia y afectan el avance de la obra misionera. En ese sentido, animó a los creyentes a permitir que Dios quite toda duda y fortalezca su fe para servir con convicción y entrega.
El mensaje concluyó con un llamado a renovar el compromiso con la Gran Comisión, recordando que el Movimiento Misionero Mundial continúa avanzando porque hombres y mujeres han decidido obedecer el mandato de Cristo, confiando en que Él permanece con su Iglesia “todos los días, hasta el fin del mundo”.
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