Un mensaje que llegó al corazón de los hogares
Durante esta jornada, Dios ministró profundamente a los matrimonios y hogares, llevando a cada corazón a reflexionar sobre la importancia de aquello que se está sembrando dentro de la familia y que permanecerá como legado para las próximas generaciones.
Fue un tiempo especial en el que muchos matrimonios pudieron abrazarse, orar juntos y permitir que Dios hablara a sus vidas, trayendo restauración, fortalecimiento y renovación para continuar caminando unidos.

La enseñanza dejó una verdad que marcó la jornada: lo que hoy se siembra en el hogar, mañana será parte del legado que quedará.
Confraternidad de la Zona 8
En el marco de estas actividades, los hermanos de la Zona 8 compartieron una confraternidad que se convirtió en un espacio de comunión y búsqueda de la presencia de Dios.
La jornada permitió a las familias disfrutar de un tiempo de reflexión, oración y compañerismo, reafirmando la importancia de mantener a Cristo como fundamento del hogar y de cultivar relaciones familiares guiadas por los principios de la Palabra de Dios.

Visita desde Oruro, Bolivia
La actividad contó con la participación del Rev. Enrique Valenzuela y su esposa, la Sva. Patricia Vaca, quienes llegaron desde Oruro, Bolivia, para compartir con los hermanos y ministrar sus vidas a través de la Palabra de Dios.
Su participación fue recibida con gratitud por las congregaciones, quienes reconocieron que su visita representó una bendición para la iglesia y para toda la zona.

A través del mensaje compartido, los matrimonios fueron animados a valorar el propósito de Dios para sus familias y a comprender que cada decisión, enseñanza y ejemplo transmitido dentro del hogar contribuye a formar el legado que será recibido por las siguientes generaciones.
Acompañamiento de la supervisión nacional
También estuvo presente el Rev. Alejandro Valenzuela, supervisor de la Obra del Movimiento Misionero Mundial en Argentina, quien acompañó esta jornada de confraternidad y comunión.
Su participación reafirmó el compromiso de la Obra de seguir fortaleciendo a las familias y promoviendo espacios donde los matrimonios puedan crecer espiritualmente y renovar su compromiso con Dios y con sus hogares.

Sembrando hoy para las próximas generaciones
La confraternidad dejó un llamado claro para cada familia: el legado no se construye mañana, comienza con las decisiones que tomamos hoy.
Cada oración compartida, cada palabra de amor, cada enseñanza y cada ejemplo de fe constituyen semillas que pueden permanecer en el corazón de los hijos y de las generaciones que vendrán.
De esta manera, las zonas 1 y 8 del MMM en Argentina continúan avanzando en comunión, fortaleciendo los hogares y recordando que una familia unida en Cristo puede convertirse en un testimonio vivo de la fidelidad de Dios.
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