Una apertura marcada por la presencia de Dios
Con gran expectativa, los asistentes llegaron al primer servicio de la Convención Nacional del Bloque B en Brasil para vivir una jornada de comunión, adoración y exposición de la Palabra de Dios.
El encuentro inaugural estuvo marcado por un ambiente de celebración espiritual, donde las familias y congregaciones participantes se unieron para buscar al Señor y renovar su confianza en sus promesas.
“Un pueblo seco”: Dios sigue dando vida
Bajo el mensaje “Un pueblo seco”, basado en Ezequiel 37, el Rev. Clemente Vergara llevó a los presentes a reflexionar sobre el poder de Dios para transformar escenarios que, humanamente, parecen no tener esperanza.

La imagen del valle de los huesos secos cobró especial significado durante esta jornada: allí donde parecía no existir posibilidad de restauración, Dios manifestó que todavía podía traer vida.
El mensaje recordó que, aun en medio de la angustia y las circunstancias adversas, Dios continúa sosteniendo a su pueblo y abriendo caminos donde parece no haber salida.
Familias firmes en la Roca
La exhortación también puso la mirada en el hogar. En medio de los desafíos que enfrentan las familias, el llamado fue a permanecer firmes en la Roca, confiando plenamente en aquel que puede transformar incluso los valles más secos en lugares de vida.

Cuando la voz humana parece agotarse, la voz de Dios todavía puede levantar; cuando las fuerzas parecen desaparecer, Él sigue sosteniendo.
Una convención que reúne a la Obra
La jornada contó también con la participación de visitas internacionales procedentes de Perú y Colombia, quienes se sumaron a esta celebración espiritual junto a los hermanos del Brasil.

La presencia de representantes de distintos países refleja el espíritu de unidad que caracteriza estos encuentros, donde la fe, la comunión y el compromiso con la Obra trascienden fronteras.
La Convención Nacional del Bloque B continúa avanzando con la expectativa puesta en lo que Dios hará en cada familia y en cada vida. El valle puede parecer seco, pero cuando Dios habla, la historia comienza a cambiar.
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