Durante su participación, el Rev. Rubén Concepción desarrolló el tema “Conociendo los obstáculos en la carrera de la fe”, basado en la enseñanza bíblica sobre la vida cristiana como una carrera que requiere perseverancia, servicio y una mirada constante puesta en Jesucristo.
Una carrera que se vive con perseverancia
Durante su mensaje, el presidente internacional explicó que el creyente no corre para alcanzar la salvación, sino porque ya ha sido salvo, por lo que la carrera de la fe representa también un compromiso permanente de servicio a Dios.
En este camino pueden presentarse diferentes obstáculos. Al respecto, señaló que el enemigo busca utilizar las dificultades para debilitar, paralizar y quitar el gozo de dar testimonio de Cristo, por lo que el creyente debe permanecer firme y no permitir que las circunstancias detengan su propósito.

La batalla de la fe
El Rev. Rubén Concepción también destacó la dimensión espiritual de la misión de la Iglesia. Señaló que, aunque existe un conflicto espiritual, la batalla se manifiesta en la tierra y la Iglesia tiene la responsabilidad de continuar proclamando el plan de redención de Dios.
Ante las dificultades, enfatizó que una de las claves está en mantener una actitud correcta, viviendo como verdaderos hijos de Dios y evitando que los obstáculos determinen el rumbo de la vida cristiana.

Asimismo, exhortó a mantener la mirada puesta en Jesucristo, el vencedor, recordando que la fe no debe estar condicionada por las circunstancias, sino fundamentada en aquel que ha vencido.
Colombia continúa avanzando
Durante su visita también estuvo presente el contexto que atraviesa la obra en Colombia tras el terremoto ocurrido el 10 de agosto. El supervisor nacional, Rev. Pablo Castro, informó sobre los daños ocasionados por el movimiento sísmico, que afectó a 41 templos, y sobre el proceso de reconstrucción que viene desarrollándose.
En medio de esta realidad, la visita del presidente internacional representó un espacio de comunión y fortalecimiento para la congregación, reafirmando el llamado a continuar avanzando a pesar de las dificultades.

El mensaje compartido en Colombia dejó una exhortación clara: los obstáculos no deben detener la carrera de la fe. La Iglesia está llamada a permanecer firme, mantener el gozo del servicio y continuar proclamando el evangelio, con los ojos puestos en Jesucristo.
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