Vaciados para ser llenos: el secreto de la permanencia ministerial y familiar

El Rev. Alberto Ortega expuso la necesidad de rendir la voluntad propia para que Dios gobierne cada área del creyente.

El quinto servicio del XII Congreso Centroamericano y del Caribe alcanzó un momento de profunda reflexión con la exposición de la Palabra de Dios a cargo del Reverendo Alberto Ortega, Oficial Internacional. Bajo el tema “Vaciado o Vacío”, y tomando como fundamento el génesis de la familia en la historia de Caín y Abel, el mensaje desglosó la diferencia vital entre aquellos que poseen un contenido espiritual genuino y quienes operan bajo una estructura de apariencia. El Rev. Ortega señaló que la tragedia del primer fratricidio de la historia no nació de una rivalidad externa, sino de una crisis de identidad y de la resistencia a vaciarse de la soberbia humana para permitir que el Verbo de Dios sea quien dote de acción y propósito la vida del hombre.

El Rev. Ortega enfatizó que en el Movimiento Misionero Mundial no hay lugar para el orgullo ni para aquellos que pretenden cambiar la sana doctrina por intereses personales; por el contrario, esta obra ha permanecido firme durante 63 años gracias a los “irrelevantes” que han aprendido a vaciarse de sus propios títulos y logros para que sea Cristo quien hable a través de ellos. “Cuidado cuando creces tanto que ya no cabes en esta obra”, recordando que el poder de Dios se perfecciona en la debilidad de quienes aceptan el anonimato para que la gloria sea exclusivamente del Señor.

El mensaje concluyó con un solemne llamado al despojamiento espiritual, instando a las familias y al cuerpo ministerial a renovar su compromiso con el diseño original de la fe. Se subrayó que una familia saludable es aquella donde el perdón no es una emoción pasajera, sino una decisión eterna que borra las ofensas, y donde la comunicación vence al materialismo que hoy intenta asediar los hogares. Al cierre de la jornada, el altar del Panama Convention Center se llenó de un pueblo que, entre lágrimas de quebrantamiento, decidió ser llenados con el sello del Espíritu Santo. El mensaje reafirmó que la victoria del cristiano radica en su capacidad de rendirse diariamente, permitiendo que el Verbo de Dios transforme lo que el mundo considera insignificante en un vaso de honra para la evangelización.

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